El Niño amenaza a Cuba con un invierno extremo de lluvias intensas y tornados
En un contexto marcado por el deterioro de la infraestructura, los prolongados apagones y la vulnerabilidad del sistema eléctrico cubano, un invierno más lluvioso y con mayor actividad severa podría representar un desafío adicional para millones de cubanos.
Creado: June 22, 2026 10:10am
Actualizado: June 22, 2026 10:36am
Aunque la temporada ciclónica del Atlántico podría ser menos activa de lo habitual debido a la influencia de El Niño, meteorólogos cubanos e internacionales advierten que el verdadero desafío para la isla podría llegar durante los próximos meses de invierno.
Expertos prevén que la reaparición de un intenso fenómeno de El Niño durante el período 2026-2027 incremente las precipitaciones, intensifique los frentes fríos y eleve el riesgo de eventos meteorológicos extremos en Cuba.
El meteorólogo cubano Yosmelvi Páez Cornell, miembro de la Asociación de Aficionados a la Meteorología (AALM), advirtió en redes sociales que el fenómeno podría alcanzar una intensidad "muy fuerte" y alterar significativamente la circulación atmosférica sobre el Caribe.
Aunque El Niño suele reducir la actividad ciclónica en el Atlántico al incrementar los vientos en altura que dificultan la formación e intensificación de huracanes, los expertos advierten que su principal impacto en Cuba se sentiría durante los meses de invierno, entre noviembre y marzo.
Según Páez Cornell, este fenómeno favorece una mayor actividad de sistemas frontales y un aumento de la humedad procedente del Caribe y el Golfo de México, creando condiciones propicias para lluvias más intensas y frecuentes.
Entre los efectos más probables para la isla figuran el incremento en la frecuencia e intensidad de los frentes fríos procedentes de Norteamérica, así como la formación de líneas prefrontales capaces de generar fuertes precipitaciones, rachas de viento e incluso tornados, especialmente en el occidente y centro del país.
Los especialistas también prevén un mayor riesgo de tormentas locales severas, granizadas, trombas marinas y otros fenómenos extremos asociados al invierno.
No obstante, los expertos subrayan que El Niño no provoca automáticamente estos eventos, sino que aumenta la probabilidad de que ocurran.
NOAA advierte sobre un posible El Niño de intensidad excepcional
La preocupación por el desarrollo de El Niño también crece a nivel internacional. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) confirmó recientemente la formación del fenómeno y emitió una alerta oficial.
Según las proyecciones más recientes, existe un 63 % de probabilidad de que las temperaturas de la superficie del mar en la región ecuatorial del Pacífico superen los 2 °C por encima del promedio histórico antes de finales de año, umbral a partir del cual NOAA clasifica el evento como un El Niño "muy fuerte".
Por primera vez, NOAA adoptó oficialmente el Índice Relativo Oceánico de El Niño (RONI), una herramienta que ajusta las mediciones al calentamiento global actual. Este nuevo indicador busca diferenciar mejor el calentamiento específico asociado a El Niño del aumento general de la temperatura de los océanos.
Nat Johnson, meteorólogo del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de NOAA, señaló que los modelos climáticos apuntan a uno de los episodios más intensos de las últimas décadas.
"Solo 1997 fue comparable", afirmó el experto, en referencia al histórico evento que provocó sequías, inundaciones y fenómenos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta.
De confirmarse estas previsiones, las aguas del Pacífico tropical podrían calentarse hasta 2,4 °C por encima de los valores normales, alterando los patrones atmosféricos a escala global.
Emily Becker, científica atmosférica de la Universidad de Miami e integrante del equipo de predicción de El Niño de NOAA, destacó que el grado de coincidencia entre los modelos es inusualmente alto.
"Cuando los modelos muestran este nivel de confianza, es importante prestar atención", advirtió.
No obstante, los expertos subrayan que la intensidad del calentamiento en el Pacífico no determina por sí sola los impactos específicos en cada región. Aunque un El Niño fuerte aumenta la probabilidad de cambios significativos en los patrones de lluvia y temperatura, sus efectos concretos pueden variar de un país a otro.
Los científicos también consideran inusual la rapidez con la que el sistema climático ha pasado de condiciones de La Niña, registradas a comienzos de 2025, a un posible El Niño muy fuerte, una transición que no tiene precedentes en los registros modernos iniciados en la década de 1950.
¿Cómo prepararse?
Aunque aún faltan varios meses para el inicio del invierno, especialistas recomiendan a la población anticiparse.
En condiciones normales, la preparación ante eventos meteorológicos extremos incluye contar con reservas básicas de agua potable, alimentos no perecederos, baterías, medicamentos y otros insumos esenciales. Sin embargo, en el contexto cubano —marcado por la escasez crónica, la inflación y los prolongados apagones— estas recomendaciones representan un desafío adicional e, incluso, un lujo para muchas familias.
Aun así, los especialistas recomiendan adoptar medidas preventivas en la medida de las posibilidades. Entre las principales acciones de preparación figuran:
- Revisar y limpiar techos, canaletas y sistemas de drenaje.
- Podar árboles cercanos a viviendas y tendidos eléctricos.
- Identificar las zonas vulnerables a inundaciones en la comunidad.
- Elaborar un plan familiar de emergencia.
- Mantener, en la medida de lo posible, reservas básicas de agua potable, alimentos no perecederos, medicamentos, linternas y baterías.
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Seguir únicamente la información emitida por instituciones meteorológicas reconocidas.
Los expertos insisten en que El Niño no garantiza que todos estos fenómenos ocurran, pero sí aumenta considerablemente su probabilidad.
En un contexto marcado por el deterioro de la infraestructura, los prolongados apagones y la vulnerabilidad del sistema eléctrico cubano, un invierno más lluvioso y con mayor actividad severa podría representar un desafío adicional para millones de cubanos.
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